El porcelanato es un material cerámico compuesto de arcilla y otros minerales rocosos, caracterizado por una absorción ínfima de agua. En otras palabras, un material cerámico se puede clasificar como porcelanato si tiene menos de un 0.5% de absorción de agua. Fabricado a través de una mezcla finamente atomizada de arcillas, feldespatos, arenas feldespáticas y, a veces, caolines, filitas y aditivos colorantes, el porcelanato puede instalarse en superficies interiores y exteriores, incluyendo pisos, muros, fachadas y cielos en algunos casos.

Su alta resistencia al desgaste y a la rotura, su mantenimiento mínimo, y su gran diversidad de acabados, colores y formatos, lo hacen un muy buen material para utilizarse en casi la totalidad de un proyecto de arquitectura, desde los mobiliarios a los revestimientos exteriores.
El porcelanato puede utilizarse en (casi) cualquier superficie interior y exterior, la variedad de formatos y espesores permite su utilización en mobiliarios, pavimentos interiores y exteriores, revestimientos interiores, fachadas, e incluso en cielos, dependiendo del peso del material y del formato.

Correctamente instalado, el porcelanato aísla completamente la humedad, para que algo se clasifique como porcelanato debe ser muy impermeable, absorbiendo menos de 0,5% de agua, es decir, es perfecto para terrazas y exteriores. Al instalarse con adhesivo y fragües impermeables, aísla completamente la humedad positiva y negativa, es decir, en ambas direcciones.

Tiene una larga vida útil, superando los 50 años. Como cualquier material de construcción, existe un envejecimiento. La velocidad de su desgaste depende de la exposición al sol, el tráfico recibido, o la agresión de químicos a los que se ve expuesto.
Puede enmarcar diferentes experiencias espaciales debido a su gran variedad de diseños, formatos y texturas, el porcelanato permite a los arquitectos decidir qué experiencia quieren transmitir a los habitantes y usuarios del espacio.

Es muy resistente, y no presenta problemas al entrar en contacto con el agua, manchas de comida, o las pisadas de una mascota. También resiste el sol directo sin problemas. La limpieza debe realizarse con agua limpia a temperatura media-alta y un detergente habitual (evitar detergentes ácidos o abrasivos), aplicado con una esponja o cepillo de plástico. Es importante no usar estropajos o virutillas.
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